A este proyecto le tengo un cariño muy especial, pues fue el primer vestuario que hice. Cuando mi querido Toto me comentó que quería que le ayudara con una parte del vestuario de su remake, jamás me imaginé que me pediría un kimono. Iba apenas en el tercer semestre de la carrera y me pareció una idea súper divertida. Fue desafiante pues tenía muchas dudas, pero al final el resultado fue increíble y hasta el día de hoy es uno de mis proyectos favoritos. Es padrísimo poder trabajar con gente que hace las cosas tan bien y con tanta pasión. Hoy en día Toto es uno de mis mejores amigos y alguien a quien admiro muchísimo, tiene un estudio fotográfico muy interesante llamado Ave Nada y también sube fotos muy buenas a su instagram.

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